DIARIOS DE FILIPINAS! Parte 2: Río subterráneo

El río subterráneo es uno de los mayores atractivos turísticos de Puerto Princesa en la isla de Palawan, así que desde que llegamos al aeropuerto empezamos a averiguar precios de tour o cómo llegar por nosotras mismas.
Finalmente decidimos comprar el tour en el hostal; precio inicial por persona 1.900 pesos que pudimos negociar a 1.200 pesos al final.

Después de nuestras primera noche en Filipinas y con el inicio de nuestro trastorno de colón viajero (o sea estreñidas) debido a la falta de papel en el baño, nos despertamos a las 6:00 a.m para estar listas a las 7:00 a.m ya que el transporte quedó de recogernos a esa hora.
Casi a las 8:00 a.m, después de hacerle 3 llamadas al guía turístico, atragantarnos con un desayuno gigante que contenía; arroz, pescado, huevo, ensalada, pan y café y, justo cuando mi colón empezaba a despertar, llegó la van a recogernos...

El guía turístico, un filipino de unos 38 años, resultó que había estudiado en Bogotá por un par de años, así que quería practicar su español conmigo todo el tiempo, convertir todo a pesos colombianos, comparar todas las ciudades de Filipinas con alguna ciudad del altiplano cundiboyacense, asemejar cualquier alimento a la arepa, empanada, mazamorra, entre otras. 
Este fue el principio de mi más grande descubrimiento en Asia; es mucho más chévere ser Colombiano que Peruano o incluso Canadiense. Cada vez que nos presentábamos, mi amiga Mili y yo, nos preguntaban de dónde eramos y la dinámica era siempre la misma:
Persona: De dónde son?
Mili; Soy Peruana-Canadiense, Nací en Perú pero la mitad de mi vida la he vivido en Montreal
Persona: ohh, que bueno :)
Diana: Soy de Colombia 
Persona: COLOMBIA??!!! woooooowwww. (y esto lleva a más preguntas o buenos comentarios        -usualmente-)

Bueno, lo que hay que decir del río subterráneo es que es absolutamente mágico. Yo nunca había estado en uno, así que me gocé toda la experiencia. Ver los 23432328432042 murciélagos volando cerquita a mi cabeza fue una aventura extrema y estar esos 50 minutos oliendo guano puro, bueno... los que hayan estado en las islas Ballestas de Perú, entenderá mejor lo que es hacer un tour cerca a una cantidad considerable de excremento de aves marinas (en este caso, de murciélago).

De regreso a tierra firme, estuvimos caminando por la reserva natural con mucho sigilo, ya que el guía nos había pedido tener mucho cuidado con los miquitos que habitan allí. Suelen ser un poco juguetones, gruñones y les encanta tomar tus pertenencias sin preguntar. Si llegas a pelear con alguno, no solo corres el riesgo de que te muerda sino que puedes meterte en lios legales porque estos animalitos están protegidos. Así que realmente, me la pasé rezando para no encontrarme con ninguno, claro que al final, con mucho miedo y todo, terminé tomándome la respectiva foto.

Ese día el tour terminó a las 4pm así que Mili y yo decidimos dar un paseo por la playa más cercana al hostal, esa playa que vi en las fotos cuando decidí reservar allí... Para nuestra sorpresa, la playa resultó siendo una laguna llena de mosquitos y barcos viejos esperando ser arreglados o deshuesados, así que no nos quedó más remedio sino irnos a beber cerveza.
Al hostal acababan de llegar dos mexicanos que habíamos conocido en Hong Kong y a quienes les habíamos recomendado quedarse aquí . Este también fue el inicio de una linda amistad con este par de infiltrados que le pusieron picante al viaje.
Los 4 nos fuimos al centro de la ciudad y ellos optaron por probar el plato más representativo de Filipinas: el Balut.
Balut es un pobre pato que solo le faltan unas horas para nacer, pero la mente retorcida de un humano cree que esto era un super afrodisíaco, lo cocina, quiebra la cáscara, se chupa el jugo y luego se come el pobre embrión con vinagre y sal. Pues si señores y señoras, los asquerosos de mis amigos se comieron al pobre patico y lo peor de todo es que les gustó y repitieron...Yo solo quería vomitar, así que fui a buscar algo para comer, pero pronto se me quitaron las ganas al ver una cucaracha pasearse por encima de toda la comida que yo estaba eligiendo. No me quedó mas remedio que irme a beber cerveza.

La noche la terminamos en un bar con show de drag queens y de bailarinas "eróticas" que se hiperventilaban  cada vez que meneaban su trasero de una forma exágerada. Después de una última Red horse, regresamos al hostal porque al siguiente día teníamos el tour de las islas y nuestro vuelo a Cebú.







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