De "Absurdos y Extravagantes"

Aprender de las costumbres religiosas de la gente local también ha sido una parte maravillosa de mi experiencia. Visitar sus templo, entender cada ritual y salir oliendo a feria de Tuluá después de quemar incienso como loca, me ha confirmado que esto de tener creencias diferentes no tiene nada de absurdo o extravagante como muchas personas pueden pensar.

Por el contrario, absurdo sería no permitirse admirar y entender de qué se trata la vida del otro, estando sumergido en su país. 
Extravagante sería optar por ser una antisocial que no quiere compartir antecedentes culturales o pretender cambiar el modo de pensar de los locales.


Yo decidí jugar a ser local y le pedí a Naomi que me llevara a su templo para pedir un favorcito chiquitico, chiquitico... A mi me daba pena venir de conchuda a casa ajena, sin conocer ni nada y pedir algo extravagante (ojo que aquí si cabe la palabra!)
Así que esta es la experiencia:







Después de una hora y media y tres líneas diferentes de metro, llegamos al templo y compramos el incienso por $10 HKD; lo cual es caro, pero aprendí que es de mal gusto regatear en un templo! así que nada que hacer.
Luego de casi provocar un incendio y ser regañadas por un guarda, fuimos a orar a los 3 diferentes templos que hay en el lugar para poner los 3 palitos de incienso en cada uno de ellos, como ofrenda al Buda, al Dharma y a la comunidad.


El segundo paso después de orar, es hacer la respectiva petición. Pero eso no es así tan fácil como pida y reciba, toca hacer un pequeño ritual con palitos de bambú donde se debe tener concentración y agilidad; pues se trata de solo tirar uno de ellos al suelo (que están enumerados) mientras se agita el recipiente donde se encuentran. Si cae al piso más de un palito, se debe repetir la operación.


video
Palito enumerado en mano hay dos opciones: por tan solo $25 HKD o hasta $20 regateando (yo no entiendo... ahora si se puede regatear!) puedes tener el significado e interpretación de tu número en inglés o, por $6 HKD puedes comprar el papel que contiene la descripción del número en Chino tradicional y que normalmente viene en forma de lo que nosotros llamamos parábola. Yo opté por la segunda opción porque eso de hacer negocio a costillas de la religión no me parece y además porque me podía ahorrar esa platica y pedirle a Naomi que tras una búsqueda en google sobre la parábola y luego de su mejor esfuerzo por traducirlo, me ayudara a interpretarlo.
El mensaje final era bien prometedor, yo me ilusioné con la interpretación super hiper mega sesgada que le dimos Naomi y yo a mi parábola y me quedé sentadita esperando que se me hiciera el milagrito.

Un mes después... mi petición se había cumplido! así que como dice la tradición, debía volver al templo a agradecer. Normalmente se ofrendan flores, vino, incienso o frutas. Lo bueno de ofrendar estas ultimas, es que al finalizar la oración, las puedes llevar de regreso a casa contigo! no como en mi colegio que quien sabe cuantos racimos de uvas por semana se hacían las monjitas, porque que yo me acuerde, a mi nunca me las devolvieron!
Ofrendé, agradecí y pues ya entrados en gastos y en confianza... pues yo me atreví a pedir otro favorcito chiquitico, chiquitico pa ver si este mes se me hace el milagrito!!!










Entradas populares