Hong Kong de Amarillo

Una de las palabras en castellano que más me gusta es "Amarillo". si la digo, inmediatamente me hace pensar en un desierto, pero si la leo; no puedo evitar descomponerla y es allí donde más me gusta.
Amar, Mar, Amar y yo,  y hasta Armadillo. Entonces la palabra me hace pensar en agua, tierra, aire y fuego (fuego por eso del armadillo, que viene siendo como un dragón chiquititititito sin alas y...sin fuego)

La palabra ya no  me gusta cuando cambia a la expresión "Amarillismo" y es de esto que les vengo a contar hoy.

El fin de semana pasado me cambié de apartamento y en el trasteo me traje (obviamente) un elemento que ha sido mas decorativo que otra cosa. Mi mat de Yoga. Como ya me cansé de verlo y pensar "ayyyyy tengo que hacer ejercicio" pues decidí ocultarlo arriba del armario, detrás de las maletas; en ese lugar que sin escalera no llego nunca, pero la vida es sabia y nos tira indirectas todo el tiempo... A mi me tiró el mat (literalmente).
Muy a las 5 am, en el preciso momento donde la bruja malvada me esclaviza en ese sueño que suelo tener cuando estoy muy cansada o enferma, el mat cae en mi cabeza, haciéndome entender que es hora de retomar la actividad física.

Al día siguiente me invitaron a Muaythai; eso viene siendo como un boxeo elegante. En teoría es un arte marcial... ejercicio en todo caso, así que yo pensé que era el destino

Finalmente mi amiga me explicó que la invitación era para ver una competencia, no a practicarlo. Estuve un poco desilusionada, pero si ustedes hubieran visto a esas cuatro viejas peleando como gatas y a los pobres Giorgios Kostanov y Eddie Vendetta tirados en el piso... hubieran sido igual de amarillistas a mi y se la hubieran pasado muy bien.

Yo soy de la onda "paz y amor" y nunca me imaginé que ver este tipo de competencia sería tan emocionante. Para esos que se la pasan diciendo que ver 2 viejas peleando es excitante, déjenme decirles que definitivamente lo es. Yo no se si mi mente se está volviendo retorcida pero yo solo quería ver a la vieja "lollipop" y la "Cookie Wong" voleando puño, mientras el único ejercicio que yo hacía era doblar el codo.
La invitación era en la zona VIP donde cada 5 minutos nos llenaban las copas de vino y nos traían camarones apanados, quesos, galletas y bombones (por eso no me podía decidir por cuál de las 2 irme)

Pero lo más emocionante de toda la noche, fue cuando vi al único e inigualable "Colombian Warrior" salir con su bandera tricolor y su sombrero vueltiao. Yo, la única e inigualable que le hacía barra porque todo el auditorio iba con el contrincante. Adicionalmente, mis amigos se habían aburrido y se habían ido, dejándome como un champiñón en una mesa para 10 personas, llena de licor y comida.
Yo, con mi corazón hinchado de patriotismo, probé el amargo sabor de la derrota cuando Eddie Vendetta quedó tendido en el piso.

En ese momento me di cuenta que eso de los deportes no va en nuestro ADN, así que mejor me comí una última galleta, me metí un bombon al bolso y pasé ese

trago amargo con una dulce copa de vino.


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