DIARIOS DE FILIPINAS! Parte 1: Maganda

Este post lo debo desde hace buuuuufff...
Mi viaje a las Filipinas lo hice en octubre de 2014 y bajo todos los pronósticos de lluvia.

Como si esto fuera el abstract de mi paper, sobra decir que el país es maravilloso y su gente totalmente encantadora.

La primera parada fue en Manila, donde por presión de muchos amigos chinos decidimos no quedarnos ya que días previos a mi viaje habían asesinado una cantidad considerable de Honkoneses en esa ciudad; Para ponerlos en contexto, hay una guerra cazada entre los dos países debido a temas de soberanía (malo, malo una historia parecida a Colombia - Nicaragua)

Mi compañera de viaje, para variar, era Mili; mi amiga nacida en Perú pero quien desde 5 días antes de cumplir 15 años se mudó a Montreal. La misma que estaba haciendo un semestre de intercambio en Hong Kong pero que se acaba de ir a Barcelona a terminar su pregrado.

Bueno, siguiendo con la historia, después de una corta escala con retraso de 45 minutos en el vuelo (como en cualquier país en vía de desarrollo), volamos rumbo a la Isla de Palawan. 
Puerto Princesa de primera mirada tiene un parecido a Andalucía, y no me refiero a la ciudad española bañada por el Atlántico y el Mediterráneo, me refiero al pueblito de Colombia, más conocido como la capital de la gelatina. Ese pueblito al que le agradezco darle vida a mi gran amigo Cirilo y habernos proveído de amplias fincas para irnos de rumba en nuestra adolescencia.
El aeropuerto es quizá menos desarrollado que el de Farfán en Tulua, pero tan pronto te bajas del avión te encuentras con 677385 agencias de turismo que te ofrecen los mil y un paquetes: visita al río subterráneo, Tour de las islas, hiking, renta de motos, visita a las playas del nido, entre otros. Claramente como en cualquier país asiático, se debe regatear, pero aún así, los precios de todo en este país están por debajo de lo que se puede pagar en Hong Kong y en Colombia.

El hostal que reservamos se llama Victoria house y es atendido por la mismisima  doña Vicky y su hija Michelle y también su papá  Flor (si, su papá tiene nombre de niña)
Ella nos recogió en el aeropuerto sin ningún extracargo y hasta nos cargó las maletas . A la llegada al hostel nos dieron aguapanela (o limonada con agua sucia, que se yo) así que todo iba de bien en mejor!

Ese día nos fuimos para el restaurante más play de la ciudad, el total de la cuenta fue 12usd, incluido gusanos apañados, gusanos al limón (ver video y no probar estos últimos), el plato de la casa que es a base de un pobre cocodrilo (y que sabe muy rico) y par de cerveza Red horse (recomendada!)
Ese día también comprendimos que si nos quedamos calladitas, pasamos por locales; pero eso sí, de las lindas-lindas. Eso de ir a Filipinas pa que le suban el ego a uno, funciona! Así pues, la veintiunica palabra que aprendí fue "maganda" (y apuesto a que no se escribe asi)
Como no había mucha vida nocturna, Mili y yo nos compramos nuestras birras bien frías y nos fuimos a coger de ruana el hostel, aprovechando primero que no habían más huéspedes y segundo que la cerveza es más barata que el agua... y luego dicen que Filipinas es un país subdesarrollado? Ja! Todos deberían aprender de esto! No veo que Sabmiller se pronuncie al respecto.

En fin, así terminó nuestro primer día en el paraíso, que se convirtió en purgatorio después de sentir el efecto del licor y los gusanos hasta en el estómago y darnos cuenta de que el hostal no nos dotó lo suficientemente bien de papel higiénico.



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